26 de Marzo, 2012

Paz, únicamente con Justicia

Fernanda Gil Lozano

25 marzo 2012

En el país de las vacas gordas, trigo, soja y un montón de alimentos más, 13 bebés menores de un año mueren cada día por desnutrición. En casi dos años, 18 personas fueron asesinadas por fuerzas represivas en todo el país. Miles de trabajadores fueron procesados en la defensa de sus derechos.

A 36 años del golpe genocida y a 28 de la restauración del sistema constitucional, la democracia –el gobierno del pueblo y para el pueblo- sigue siendo hoy una deuda pendiente. Es triste que precisamente, más allá de lo económico, que no es menor, lo que sigue pendiente es la democracia. Hablo de la democracia de la participación y de la acción, no de los lineamientos formales.

En este nuevo milenio, todos los gobiernos democráticos mantuvieron la matriz distributiva tan regresiva como en los años Noventa, con profundas raíces en el neoliberalismo de los ´70 implementado desde el plan económico de Martínez de Hoz. A medida que han pasado los años, se ha consolidado un modelo extractivo y depredador del ambiente; un franco aumento de la precarización laboral que incluye la aparición de personas reducidas a servidumbre, víctimas de trata para explotación laboral, o sea una aggiornada esclavitud; una aplastante desidia a nuestros  adultos mayores que aparecen como una carga social, en la que  no se prioriza cambiar su situación, tampoco la de otros sectores, que sobreviven por debajo de niveles dignos de vida.

Nos queda un debate sincero sobre la última dictadura y sus consecuencias. Claramente, el rol de los grupos económicos durante la dictadura, no fue un tema menor, por eso cada 24 de marzo se lo destaca junto a la denuncia  a  Etchecolatz, pasando por Von Wernich, los Jefes de Área, Campo de Mayo, ESMA, ABO, Vesubio, etc. Ahora bien, sin dejar de lado el contexto  nacional e internacional,  vivimos una de las dictaduras más perversas de toda la región. El  plan de exterminio había comenzado  en 1975, durante el gobierno de  Isabel Perón, con la creación de la triple AAA y la instalación de la Perla, que fueron proyectos de prueba para la lucha antisubversiva que luego emprendieron. No debemos olvidar la anuencia y banque que tuvo el golpe, durante muchos años y desde muchos sectores.  Hoy es fashion saludar por el 24, una moda tilinga y bien superflua pero moda al fin. Te llaman por celu para felicitarte por este día…

Tampoco debemos olvidar los años, casi de impunidad, que se dio con las leyes de “punto final y obediencia debida” que frenaron los debidos procesos de justicia  hasta su derogación, gracias al esfuerzo de Elisa Carrió, Patricia Walsh y otros diputados, aunque no muchos… Cristina no iba a las sesiones especiales que se pidieron para derogar estas leyes. Durante los últimos seis años aguantamos la responsabilidad de un sector importante del Poder Judicial en el atraso de los juicios contra los Terroristas de Estado, la fragmentación de las causas, el maltrato a los sobrevivientes y la falta de investigaciones que para dar cuenta del destino de nuestros compañeros y del nombre de sus victimarios, de quienes fueron los impulsores y beneficiarios de la tragedia que sufrimos. Muchos organismos en el 2004 le entregaron al entonces presidente Néstor Kirchner denuncias por estas situaciones. Y nunca hubo respuestas concretas.

Tenemos que hablar de lo que pasó y también de lo que pasa. La acción de diferentes sectores y grupos económicos así como de sectores de la Justicia, se sigue denunciando hoy. La Justicia es una herramienta fundamental en la construcción de Paz  tanto para remediar las heridas que nos dejo la dictadura militar, así como  las heridas de hoy, es decir,  de las que siguen abiertas y de las que sufrimos día a día.  La justicia debe hacerse presente ante la dolorosa situación de las victimas de  trata de personas, ante el maltrato y la violencia hacia los trabajadores que reclaman por sus derechos, ante la falta de igualdad de oportunidades. La ausencia de políticas publicas reales en derechos humanos fundamentales como salud, educación y vivienda, el intento por saquear bienes comunes tan preciados como el agua y la tierra ponen en serio peligro nuestra vida y las de futuras generaciones atentando contra el bienestar y la dignidad de todo el pueblo.

  En este nuevo aniversario de muerte, en esta conmemoración del 24 de marzo, quiero que ratifiquemos nuestro compromiso con la Paz, la Verdad y la Justicia.   Así como el compromiso con tod@s l@s que luchan y enfrentan las injusticias, porque la Injusticia todavía goza de buena salud en Argentina.

 

 

 

Dejar comentario