29 de Junio, 2011
Informe 2011 sobre Trata de Personas de EEUU
A continuación el documento emitido por el Departamento de Estado de EEUU que da cuenta de la calificación asignada a nuestro país.
Publicado por la Oficina para el Monitoreo y Lucha contra el Tráfico de Personas
27 de junio de 2011
Argentina es un país de origen, tránsito y destino de hombres, mujeres y niños víctimas de la trata de personas con fines específicos de prostitución y trabajo forzoso. Muchas de las víctimas provenientes de zonas rurales o provincias del norte son forzadas a ejercer la prostitución en centros urbanos o provincias prósperas del centro y sur del país. La zona de la triple frontera con Paraguay y Brasil constituye un área importante para la captación de víctimas argentinas de la trata con fines de explotación sexual y una zona de tránsito para las víctimas de trata con fines de trabajo forzado provenientes de Paraguay. Gran cantidad de mujeres y niños extranjeros, principalmente de Paraguay, Bolivia y Perú y en menor grado, de Brasil y República Dominicana son forzados a ejercer la prostitución en Argentina. Ciudadanos bolivianos, paraguayos, peruanos y argentinos provenientes de las provincias más carenciadas del norte del país son sometidos a trabajos forzados en talleres clandestinos y emprendimientos agropecuarios. Funcionarios informaron que en la Capital Federal podrían existir víctimas de la trata con fines de explotación laboral para la venta callejera y pedido de limosnas. Durante el período que abarca el presente informe, el gobierno argentino identificó una cantidad significativa de ciudadanos argentinos y bolivianos sometidos a trabajo forzoso en áreas rurales. El turismo sexual infantil ocurre en la zona de la triple frontera y en Buenos Aires. Argentina es un país de tránsito para mujeres y niñas extranjeras víctimas de la trata con fines de explotación sexual en Chile, Brasil, México y Europa Occidental. Asimismo, algunas mujeres y niñas son encontradas ejerciendo la prostitución forzada en Europa Occidental. Las extensas fronteras de Argentina dificultan el monitoreo y convierten al país en lugar de tránsito para los tratantes y sus víctimas.
El gobierno de Argentina no cumple totalmente con los estándares mínimos para eliminar la trata de personas; sin embargo, lleva a cabo esfuerzos significativos en ese sentido. Durante el año pasado, el gobierno de Argentina identificó un número récord de víctimas de la trata que incluyeron una importante cantidad de víctimas del trabajo forzado. Se incrementaron las acciones judiciales y condenas de los tratantes y subvencionó diversos refugios para las víctimas de la trata, algunos de los cuales fueron inaugurados durante el período en cuestión. No obstante ello, la cantidad total de condenas sigue siendo baja en comparación con la cantidad de víctimas identificadas; los servicios especializados continúan siendo dispares en todo el país y la significativa cantidad de manifestaciones que dan cuenta de la supuesta complicidad de algunos funcionarios de gobierno en el ámbito local y nacional impidieron avances más sustantivos en la lucha contra la trata.
víctimas, especialmente refugios y servicios especializados a nivel nacional y provincial junto a las ONG; continuar con las capacitaciones en materia de trata para agentes de seguridad, fiscales, jueces y demás funcionarios públicos; desarrollar e implementar protocolos para funcionarios a nivel provincial/municipal a fin de identificar y asistir a las víctimas de la trata; fortalecer la coordinación en materia de trata entre el gobierno nacional y los provinciales, y entre los diversos actores a nivel nacional, posiblemente mediante el desarrollo de un plan nacional contra la trata de personas e implementar esfuerzos a nivel nacional para concientizar sobre todas las formas de trata.
Continuar implementando enérgicamente la nueva ley para combatir la trata de personas a través de mayores esfuerzos de investigación, persecución penal y condenas a los tratantes y personas vinculadas al delito de trata, incluidos los funcionarios públicos que puedan ser cómplices de este delito; considerar la modificación de leyes para asegurar que las causas no sean desestimadas sobre la base del consentimiento inicial de las víctimas a su explotación y fortalecer las garantías para las víctimas; intensificar los esfuerzos de aplicación de la ley para desarticular las redes de trata, investigando los activos relacionados con este delito; continuar aumentando la cantidad de investigaciones sobre los delitos de trabajo forzoso y los relacionados con la servidumbre doméstica en zonas rurales y urbanas y hacer judicialmente responsables a las empresas cuyas cadenas de abastecimiento se benefician del trabajo forzado; destinar más recursos para la asistencia a las
Además de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE) dependiente del Ministerio Público Fiscal, que también interviene en casos de secuestros, al menos diez provincias mantuvieron sus propias unidades especializadas de aplicación de la ley para investigar casos de trata. Según algunas organizaciones no gubernamentales, existió una débil coordinación entre los funcionarios de las fuerzas de seguridad y los funcionarios judiciales. Como la trata es un delito federal, algunos casos pueden ser investigados o perseguidos penalmente a nivel local al igual que otros delitos como promover o facilitar la prostitución, y no ser transferidos a las autoridades apropiadas. Las autoridades argentinas buscaron asociarse con gobiernos extranjeros como el de Paraguay para investigar varios casos de trata. El gobierno continuó la capacitación en temas de trata de personas y asistencia a la víctima para funcionarios judiciales, de las fuerzas de seguridad y otros funcionarios. Sin embargo, se necesita intensificar la capacitación de funcionarios en temas relacionados con la investigación y el procesamiento adecuados de los delitos de trata así como también con la manera de identificar y asistir a las víctimas. Según las organizaciones no gubernamentales y los organismos internacionales, algunos funcionarios
provinciales, municipales e inclusive, en menor medida, nacionales participan directa o indirectamente en la trata de personas. Según lo informado, algunos funcionarios policiales consienten actividades relacionadas con la trata o advierten a los propietarios de burdeles sobre allanamientos inminentes. Las ONG manifestaron que en algunos casos, funcionarios provinciales o nacionales a cargo de investigar casos de trata o de asistir a las víctimas estaban denunciados en el fuero penal, eran corruptos o ineficientes. En 2010, el jefe de la unidad anti-trata de la policía fue acusado de administrar burdeles y permanece bajo investigación, aunque sigue en la fuerza. En noviembre de 2010, la UFASE realizó una investigación que implicó a 90 funcionarios de la policía de Buenos Aires en la falsificación de registros para proteger burdeles a cambio de sobornos; en algunos de estos burdeles se explotaban niños. En marzo de 2011, cinco inspectores de policía implicados en este caso fueron apartados de sus cargos. Sin embargo, durante el año pasado el gobierno no procesó ni condenó a ningún funcionario gubernamental involucrado en la trata de personas.
La Oficina de Rescate y Acompañamiento de Víctimas de Trata de Personas del gobierno, que cuenta en Buenos Aires con un equipo interdisciplinario compuesto por diecinueve personas brindó asistencia inmediata posterior al rescate a algunas de las víctimas rescatadas tales como acceso a servicios legales, médicos y psicológicos. En 2010, esta oficina informó haber rescatado y asistido a 569 víctimas de la trata, de las cuales, más del 80 por ciento eran adultas. Las ONG no coincidieron en sus evaluaciones sobre la efectividad de la oficina. Los gobiernos de las provincias de Salta y Chaco mantuvieron sus propias oficinas de asistencia a las víctimas. Las autoridades argentinas alentaron a las víctimas a colaborar en la investigación y el impulso de las causas contra sus tratantes; sin embargo, algunos funcionarios informaron sobre deficiencias en la protección brindada a las víctimas que declaran en causas de trata. Si bien la Secretaría para la Niñez, Adolescencia y Familia es responsable de brindar asistencia a las víctimas de trata luego de que hayan colaborado en los procesos judiciales, los esfuerzos de reintegración brindados a las víctimas fueron limitados. La Secretaría no informó sobre fondos destinados a brindar servicios a las víctimas y algunos funcionarios manifestaron que los mecanismos de asistencia a las víctimas eran con frecuencia poco claros. No hubo informes específicos sobre víctimas identificadas que fueran encarceladas o penalizadas por cometer actos ilícitos en relación directa con la trata. Durante el período cubierto por este informe,
las autoridades informaron haber dado residencia temporaria a algunas víctimas extranjeras. La política de inmigración argentina contempla la posibilidad de otorgar residencia permanente, si bien esta disposición no se aplica solamente a los casos de trata. No hubo informes de víctimas extranjeras de trata que recibieran estos permisos de residencia durante el período que abarca este informe. El gobierno no informó haber identificado o asistido a ninguna víctima argentina de trata repatriada.














